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La relación con China: éxito político y poca concreción en lo económico

Nicolás Maduro logra respaldo contra las sanciones y reforzar la “asociación estratégica” pero por ahora nada en firme que implique grandes inversiones o nuevo financiamiento por parte de Pekín.


Víctor Salmerón



Maduro China alianza estratégica

Ministerio de Relaciones Exteriores de China


En su visita a China Nicolás Maduro obtuvo respaldo político en momentos en que mantiene conversaciones con Washington sobre un eventual ablandamiento de las sanciones a cambio de mejores condiciones para las elecciones presidenciales de 2024.


En el terreno económico el mandatario venezolano regresará a Caracas con 31 acuerdos de cooperación en distintas áreas pero, por ahora, nada concreto sobre nuevo financiamiento o inversiones en petróleo, una necesidad vital para su gobierno a fin de atenuar la desaceleración de la economía tras el incipiente crecimiento del año pasado.


En su encuentro con Nicolás Maduro el presidente de China, Xi Jinping, afirmó que su país “apoya firmemente la causa de justicia de la parte venezolana al oponerse a la injerencia del exterior”.


Previamente el viceprimer ministro del Consejo de Estado, Ding Xuexiang, afirmó que China seguirá “hablando a favor de Venezuela en los escenarios internacionales rechazando categóricamente la intervención en los asuntos internos por cualquier fuerza bajo cualquier pretexto”.


En medio de la ofensiva del gobierno chino para fortalecer su influencia geopolítica, que recientemente incluyó la ampliación del grupo de los BRICS, la declaración conjunta afirma que China y Venezuela “acordaron elevar las relaciones bilaterales al nivel de asociación estratégica a toda prueba y todo tiempo”.


Maduro se mostró eufórico tras este paso: “Hemos declarado llevar la asociación a una asociación estratégica a toda prueba y todo momento lo máximo que se puede. Lo que vamos es pa’ la luna a una nueva etapa esplendorosa entre China y Venezuela”.


Estados Unidos, al igual que una larga lista de países, considera fraudulentas las elecciones en las que Nicolás Maduro se reeligió como presidente en 2018 y aplicó sanciones que limitan el acceso al financiamiento y la compra de petróleo.

El año pasado la administración de Joe Biden flexibilizó las sanciones y permitió que la empresa estadounidense Chevron aumentara sus actividades en Venezuela pero sin dar luz verde a la perforación de nuevos pozos.


Estados Unidos mantiene conversaciones con el gobierno venezolano en busca de un acuerdo que extienda la flexibilización de las sanciones a cambio de mejores condiciones electorales para la oposición.


El apoyo de Pekín a Maduro, como muestra de que China continúa aumentando su influencia en Latinoamérica, añade presión a Washington.


Las zonas

En el intento por oxigenar la economía Maduro se ha volcado sobre el proyecto de las zonas económicas especiales y allí recibirá asesoría y cooperación por parte de China que ha sabido utilizar esta herramienta para atraer capital y tecnología.


Las empresas que operen en las zonas especiales obtendrán beneficios fiscales como el reintegro del impuesto sobre la renta, descuento del arancel para importar materias primas que sean reutilizadas para exportar, junto a condiciones especiales de financiamiento por parte de la banca.


Hasta ahora existen las zonas económicas especiales de La Tortuga, Aragua, Falcón y La Guaira. Además está previsto crear un área destinada al sector agrícola.


En la gira a China se firmó un memorando de entendimiento “para el desarrollo y modernización de las zonas económicas especiales”. El acuerdo es entre la Superintendencia de Zonas Económicas Especiales de Venezuela y el Centro de Investigación de las Zonas Especiales de la Universidad de Shenzhen de China.


“Me comprometí a traer muy pronto una delegación de empresarios de La Guaira y de Venezuela para Shenzhen, para hacer una rueda económica, una rueda de negocios y obtener inversión, obtener transferencia tecnológica” dijo Maduro.


Agregó que “voy a decretar una zona económica especial en el oriente del país con nueve millones de hectáreas de tierra de la más alta calidad con agua, sol, clima estable y listas para la producción” en la que se espera que haya participación de empresas chinas.


Adelantó que en este proyecto también está prevista la participación de “brasileros, argentinos, uruguayos, colombianos así que en esa zona va a haber un encuentro de las civilizaciones suramericanas y China”.


Aparte de las zonas económicas especiales el gobierno venezolano puso sobre la mesa la riqueza minera. “Quiero avanzar en el área de minería, llamo a las empresas chinas a invertir en Venezuela que tiene la primera reserva de oro y diamantes del mundo, reservas de hierro, de alúmina, de coltán” dijo Nicolás Maduro.


Aseguró que en el área de turismo la línea aérea del Estado, Conviasa, “está lista y preparada para comenzar a volar de manera directa a China” y en el sector financiero se prevé un mayor uso del yuan para las transacciones.


Nada concreto

Según la Base de Datos de Financiación China-América Latina del Diálogo Interamericano y la Universidad de Boston, Venezuela ha recibido por parte de China 62 mil millones de dólares en financiamiento y la deuda vigente se estima en 15 mil millones de dólares.


El financiamiento se dilapidó y no fue utilizado para aumentar la producción petrolera, diversificar las exportaciones o mejorar la infraestructura. Faraónicos proyectos ferroviarios, por ejemplo, hoy son solo ruinas. Venezuela paga la deuda con envíos de petróleo y por ahora no ha habido anuncios de nuevos créditos.


“En los últimos años a través de la cooperación amistosa se ha reajustado el reembolso aliviando la carga de pago de Venezuela” se limitó a señalar el presidente de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, Zheng Shanjie.


Para el gobierno de Maduro es clave nuevo financiamiento por parte de China e inversiones para aumentar la producción petrolera que tras años de mala gerencia, corrupción rampante y el impacto de las sanciones de Estados Unidos se ubica en 730 mil barriles diarios, la cuarta parte de lo que era cuando el chavismo alcanzó el poder.


Maduro afirmó que el área energética es la “columna vertebral de todo lo que vamos a hacer en los próximos años, petróleo, gas, electricidad”, pero no precisó nada al respecto.


La internacionalista Beatriz de Majo explica que más allá de “la frase muy altisonante de elevar la relación a una asociación estratégica a toda prueba y todo tiempo, en la declaración no hay una sola cosa concreta sobre inversiones o financiamiento por parte de China”.


“Venezuela podría salir del atolladero económico en que está si China se metiera la mano en el bolsillo y apostara a grandes inversiones petroleras pero ni siquiera hay una comisión creada en esta materia” agrega.


Explica que “quien examine a China se dará cuenta de que no condona deudas, solo lo hace por cantidades muy pequeñas en África. Dada la experiencia que ha tenido es muy difícil que otorgue nuevos créditos cuando Venezuela no tiene capacidad de repago”.


“Lo único que logró Venezuela es apoyo para el rechazo de las sanciones. China consiguió mucho más en el sentido de que Venezuela se pronuncia a favor de su posición respecto a Taiwán, Hong Kong, Xinjiang, Tíbet, el Mar Meridional de China y la invasión de Ucrania”, dice Beatriz de Majo.


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