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Colombia, en busca de gas, mira hacia Venezuela

A simple vista todas las piezas encajan pero la exportación de gas a Colombia necesita inversión y superar las dudas sobre si Venezuela es un proveedor confiable.


Víctor Salmerón


Gerentesis Colombia y Venezuela gas

Maduro y Petro durante la reunión en Caracas


Para cubrir la demanda de gas, en el corto plazo, Colombia evalúa aumentar la importación y hacia el futuro confía en autoabastecerse con la explotación de sus reservas en aguas profundas. Los cálculos más optimistas indican que será en tres o cuatro años cuando este gas llegue a los hogares.


La opción de comprarle gas a Venezuela está sobre la mesa: las reservas probadas de Venezuela lo ubican en el octavo lugar a escala mundial y en el primero de América Latina, existe un gasoducto que conecta a ambos países y el presidente de Colombia, Gustavo Petro, quiere impulsar una asociación.


No obstante, antes de abrir la llave, hay que concretar inversiones y sobre todo, superar las dudas en Colombia sobre la confiabilidad de Venezuela como proveedor.


Tras la declinación de la producción en los últimos dos meses, Colombia ha importado 17% del gas que consume y el fenómeno de El Niño, que calienta el Océano Pacífico, amenaza con generar sequías que disminuirían la generación de energía hidráulica y aumentarían la dependencia en el gas.


Saúl Kattán, presidente de la junta directiva de Ecopetrol, la empresa de hidrocarburos colombiana, afirmó que está en evaluación la compra de gas a Venezuela como algo transitorio “porque esperamos que en 2026-2027 podamos ya empezar a usufructuar el gas que tenemos costa afuera”.


Para explotar el gas costa afuera Ecopetrol está asociada con Shell, OXY y Petrobras. Se trata de aguas profundas y expertos consideran que, por la complejidad, es probable que este gas comience a fluir en 2030 y no en 2027.


Varias opciones

Dos semanas atrás Gustavo Petro se reunió con el mandatario venezolano Nicolás Maduro y habló de una asociación entre Ecopetrol y Pdvsa, la petrolera venezolana.


“Es muy probable que Ecopetrol se vuelva socia de Pdvsa en la explotación de campos de gas en Venezuela y campos de petróleo”, dijo Gustavo Petro.


Luego Ecopetrol, la empresa donde el estado colombiano controla 88% de las acciones, explicó en un comunicado que está analizando “las alternativas presentadas por Pdvsa en la reciente visita del gobierno colombiano al vecino país”.


Agregó que las opciones incluyen “proyectos bilaterales tendientes, entre otras, a suministrar gas natural a Colombia a partir de diciembre de 2024, a través del gasoducto binacional Antonio Ricaurte”.


En mal estado

El Gasoducto Transoceánico Antonio Ricaurte tiene 224 kilómetros, de los cuales, 136 kilómetros están en territorio venezolano y 88 kilómetros en Colombia y conecta a Punta Ballenas, en la Guajira colombiana, con la costa oriental del lago de Maracaibo en Venezuela.


El gasoducto, propiedad de Pdvsa, se inauguró en 2007 y no se utiliza desde 2015 cuando se suspendió su uso en medio de conflictos diplomáticos.


Omar Tovar, Gerente de Planeación y Regulación en Energy Transitions, explica que “es un gasoducto que tiene ocho años sin utilización. Una de las grandes inquietudes es si se puede confiar en que está operativo, se conoce que hay partes del tubo que tuvieron afectación física”.


La reparación del gasoducto necesita inversiones que tendría que hacer Pdvsa por cuenta propia o asociada a una empresa privada.


Mónica Contreras, presidenta de TGI transportadora de Gas Internacional, explicó a W Radio que “esa inversión en el modelo actual tendría que hacerla Pdvsa porque es el gasoducto de ellos”.


Reputación y sanciones

Estados Unidos, al igual que una larga lista de países, consideró fraudulentas las elecciones en las que Nicolás Maduro se reeligió como presidente en 2018 y aplicó una serie de sanciones que limitaron las inversiones y asociaciones con Pdvsa.


El pasado 18 de octubre Washington flexibilizó las sanciones con licencias por seis meses que abren la puerta para negocios en gas y petróleo, pero uno de los riesgos que evalúa Ecopetrol es si esta flexibilización, sujeta a que Maduro dé pasos concretos hacia la realización de elecciones competitivas en 2024, va a mantenerse.


Boris Villa, director de Gas Energy en Colombia, explica que “claramente hay una ventaja competitiva cuando se piensa en importar gas de Venezuela. El transporte por ducto es mucho más económico. El gas venezolano entraría perfecto en el mercado colombiano pero depende de solucionar las complejidades”.


Agrega que un aspecto fundamental es “la garantía para la inversión, ese es el tema principal, si esto no fuera un problema a inversionistas de cualquier lado les interesaría desarrollar el negocio porque en Venezuela hay oferta y en Colombia hay demanda”.


Añade que otro punto a considerar es el riesgo para los consumidores de Colombia respecto al suministro porque “en el caso del gas de Venezuela existe la incertidumbre de si el tema político va a ser más importante que el tema económico”.


El exministro de Hacienda de Colombia y expresidente de Ecopetrol, Juan Carlos Echeverry, dijo a W Radio que al hacer negocios con Venezuela el cómo es muy importante.


“Si uno quiere entrar a Venezuela puede hacerlo con Chevron, una empresa que tiene mucho involucramiento con Venezuela o ENI o Repsol, pero Pdvsa es una muy mala compañía, técnicamente Ecopetrol no tiene nada que aprenderle a Pdvsa” dijo Juan Carlos Echeverry.


El potencial

De acuerdo con estimaciones de Gas Energy Latin America 42% del gas extraído en Venezuela se destina al mercado interno, 5% a la inyección en los pozos petroleros y el 53%, en gran medida, se quema contaminando la atmósfera.


El documento gas para todos: transición energética y justicia social en Venezuela publicado por el Instituto Latinoamericano de Investigaciones Sociales (ILDIS) afirma que “el promedio de quema para 2022 es de alrededor de 1.500 Millones de pies cúbicos al día, lo cual emite a la atmósfera unas 2.500.000 de toneladas de CO2 al mes”.


“Aunado a este gran problema ambiental y sanitario directamente, se encuentra la contaminación sónica por el ruido que generan estos quemadores en las comunidades aledañas” agrega el trabajo.


Las cifras anteriores indican que al menos el año pasado cada día Venezuela quemó una cantidad de gas similar a la que consume Colombia diariamente.


El gas fluye a la superficie junto con el petróleo en una cantidad que Pdvsa no puede manejar y opta por quemarlo. La quema podría acabarse pero implicaría dejar de producir 160 mil barriles diarios de petróleo.


A lo interno se discute si el gas que se quema debería reinyectarse en los pozos de petróleo para extender su vida útil y mejorar el rendimiento o crear un esquema de negocios donde ese gas pueda comercializarse.


Antero Alvarado, director de Gas Energy en Venezuela, explica que un tema a evaluar es si efectivamente a través de grandes inversiones para ejecutar un plan de reinyección es posible aumentar el rendimiento de pozos que tienen muchos años de explotación.


“Es un tema que requiere mucho análisis técnico”, dice Antero Alvarado.


Desde su punto de vista el tema principal para Venezuela sigue siendo “desarrollar esquemas de negocios para el gas y allí entra la oportunidad de exportación a Colombia. Tenemos grandes reservas, pero el reto es desarrollarlas”.


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